Archivo de Marzo 2007

Devaneo piporro

Marzo 25, 2007

Acaba de empezar la primavera señores, ¿qué les parece?. Según dicen, la sangre altera, todo reverdece y las pasiones humanas empiezan a aflorar después de haber estado enfriadas durante el período invernal. Pues mira que bien.

Nunca he sido muy creyente en esas historias de la conjunción de astros y en la influencia de la Luna en nuestra actitud, aunque en ocasiones he llegado a dudar de mis convicciones debido a mi carácter. Un servidor es del signo Tauro por tan sólo dos días, con lo cual algo de Géminis hay por ahí. Lo cierto es que mi carácter es testarudo cual Tauro y bastante contradictorio y dual cual Géminis, con lo que uno no sabe de pensar.

Pero lo que me lleva a escribir estas líneas es la llegada primaveral y la activación de sentidos que se le presupone. En los últimos meses he pasado por una época de casi total indeferencia al bello sexo. Cansado de desplantes y desengaños por parte de las mujeres decidí encerrarme en una fase de misoginia recalcitrante. Dejé de ver a las hembritas como posibles objetivos de caza, que es como las he visto desde los 14 o 15 años y pasé a verlas como arpías histéricas y autocomplacientes para las que yo no era más que un cagarro. Saciaría mis bajos instintos con el visionado de porno rico y variado, que también es algo que hago desde los 14 o 15 años, amén de ocasionales incursiones en el oficio más antiguo del mundo. Por motivos que ahora no vienen al caso, ando sumido en una soledad casi perpetua desde antes del verano y más o menos he podido sobrellevarlo. Lo cierto es que la soledad a veces es una bendición, pero cuando sabes que estás condenado a ella, ay amigo.

Pues héte aquí que la otra tarde me acerqué a una estación de tren para comprar un billete que me lleve a mi ciudad natal, de visita familiar, cuando hallé a una chicuela que quizá removió algo en mí. La chica debía tener más o menos mi edad y estaba sentada en un banco, con aspecto de aburrida o cansada. No era especialmente hermosa, pero tampoco mal parecida. Sin saber por qué, una vez resuelta mi gestión, me senté en un banco cercano y me dediqué a observarla a hurtadillas.

En este momento ustedes pensarán que el que escribe esto es un perturbado de esos que va a ver a las niñas a la salida del colegio. He de confesar que aún no he hecho tal cosa, pero en un futuro quién sabe, nunca digas nunca. No se por qué, pero percibí a la muchacha con una vida triste y sin vidilla. Mi imaginación empezó a trabajar y me imaginé a mí dándole consuelo y aprecio, algo que me daría a mí en correspondencia y quizá así la vida sería algo mejor para ámbos. Ya ven que piporradas se me ocurren a veces. Pero esto me dejó constancia, por primera vez en meses, de que estaba en una ciudad desconocida y más solo que la una.

 Finalmente, la chica empezó a sonreír, pero no a mí, la situación era que una amiga llegaba a su altura y la saludaba con efusividad. Tras hablar durante unos instantes, se marcharon sin más. Conclusión: La chica aquella, que tan hastiada parecía ( y que se comprobó que no era tal), despertó sentimientos que llevaban bastante tiempo de hibernación. Como dijo aquel, hay cosas que no pueden mantenerse bajo llave y empecé a envidiar de nuevo, como muchas otras veces, a esas jóvenes parejas que iban por la calle con apariencia feliz. De cualquier modo, siempre hay claroscuros en todo eso y la aparente felicidad esconde un montón de pequeñas tormentas en su interior.

Maldita sea, ya me estoy poniendo piporrón. Dentro de poco acabaré viendo películas de Julia Roberts o comprándome un gato (aunque acto seguido pienso: y una mierda). En fin, que ya ven ustedes la de pensamientos que tienen lugar en situaciones de soledad y aburrimiento. Ya me perdonarán este devaneo, que la próxima vez que intervenga aquí será para tratar asuntos más en condiciones.

Se despide, suyo de ustedes.

Sobre los indies, snobs y demás basura (II)

Marzo 22, 2007

Aquí me hallo de nuevo para seguir comentando cosas sobre estas tribus urbanas de hoy día. Ayer me explayaba sobre los indies, de los que se me olvidó poner un ejemplo claro para todos aquellos que crean no haber visto ninguno nunca. El canal Cuatro es un vivo ejemplo de canal indie, con programas que quieren ser chachipiruli, para un público joven, urbanita y que se las dé de listo, aunque no sepan ubicar Zimbawe. Un programa indie por excelencia es Cuatrosfera, donde sale ese imbécil con nombre holandés y los pelos como una maceta de geranios. Yo reconozco haberlo visto alguna vez porque sale mi admirado Ernesto Sevilla (que digo yo que está ahí porque de algo hay que comer) y porque me pone trempante la boba de Kira Miró con el pelo más oscuro (será para dejar de ser rubia tonta, pero aunque la mona se vista de seda…).

Pero ya vale, hasta aquí los indies, pasemos a los snobs.

Snobs: Estos no son tan reconocibles en su aspecto físico, de hecho muchos suelen tener pinta de indies y adoptan su estética. Los hay que visten como su madre los vestía para ir al colegio, es decir, con camisa a cuadros, jersey opcional y pantalones de pana o de abuelito. Algunos se dejan barba o perilla o un ridículo bigote al estilo chicano, con “mosca” incluida. El peinado puede ser con raya al medio (más bien cortafuegos) o hacia un lado y las gafas pueden de ser las de friki de toda la puta vida o las inefables de pasta negra. Como ven, hay un abanico de apariencias.

Los gustos de esta gentuza también pueden coincidir con los indies en varios aspectos. La ridícula veneración de todo lo que huela a oriental, pero estos van más por Kurosawa, Ozu, Mizoguchi y demás familia. Les suele flipar el cine experimental y la videocreación, gente como David Lynch o Michael Haneke o Luis Buñuel o Roman Polanski (pero sólo en su primera época). Los más sórdidos llegan a sentir aceptación hacia el siempre vomitivo Bigas Luna. Les entusiasma encontrar un sentido único a cada plano, aunque sea una pared blanca (pero es que no es lo mismo si tiene desconchones o está impoluta). Por supuesto aseguran que casi todo el cine que se hace hoy día es pura basura, que no enaltece sus elevados gustos. Por ello, se dedicarán a mirar por encima del hombro a todo aquel que diga que el estreno tal o cual le ha gustado, pues para ellos el cine acabó con Ford.

Y hablando de Ford, estos infraseres eran grandes admiradores del programa de José Luis Garci. Lo mismo les daba la mala calidad de varias copias o la carencia de subtítulos que obligaban a soportar horrísonos doblajes. Ellos eran felices viendo a los pazguatos sedientos de sexo que hacían esa tertulia y que soltaban sentencias tan snobistas como el público que se regocijaba en ellas.

Si se dedican a la escritura, usarán un lenguaje que creen culto y elevado y que hará que la lectura de sus libros sea una tortura comparable a tragarse toda la filmografía de Pere Portabella. Ahí tienen al reprimido de Juan Manuel de Prada, que no en vano era contertulio de Garci. Este señor tan religioso y tan salido es viva imagen de lo que es un snob. Él no está trempante, que va, lo suyo es sublimación del deseo carnal, no seas inculto.

En definitiva, que los snobs estos no son más que los culturetas de toda la vida, estos que miran por encima del hombro al vulgo. Pero como pocas cosas hay puras en la vida, muchas veces se da el caso de los híbridos, o sea, que tienen algo de indies y algo de snobs, puede que incluso tengan imbricaciones de los freaks, que esa es otra. Aquí la gama de grises es amplia de cojones, de hecho, he de reconocer que un servidor tiene gustos que casan con los indies y los snobs, que aquí no se salva ni el apuntador.

Por último tenemos a la gama de los seres bacteria o parásitos, que como su nombre indica se dedican a invadir un organismo huésped y a hacer una curiosa simbiosis con él. Verbigracia: dícese de aquellos que en todo momento cambian sus gustos y prioridades, en función de quien sea su interlocutor. Si el parásito se halla con un indie, será indie. Pero si acto seguido se halla con un freak, será un freak. Si después es un snob su siguiente presa, será un snob, y así lo hacen con todo el que se encuentran. En lugar de desarrollar sus propios gustos, parasitan las preferencias del que tienen al lado y las hacen suyas, hasta que cambian de organismo.

Este tipo de gente es muy común en todos los ámbitos de la vida: ahí están los políticos, con sus caprichosas políticas de pactos. Como no puede ser de otra manera, los bacteria son caramelos envenenados, cuando seas tú su huésped, oirás lo que quieras oir y tus gustos hallarán un eco permanente. Pero cuando el parásito considere que ha tenido bastante, pasará a arrejuntarse a otro organismo que le sea de su agrado para seguir el mismo proceso y al primer organismo ya le pueden ir dando candela.

Así pues señores, tengan cuidado con indies y snobs, dos tribus en constante expansión, y sobre todo, protéjanse de los seres bacteria, que son sólo pan para hoy y hambre para mañana. Como me dijo una vez mi madre: “Desconfía del que te dé siempre la razón”.

Se despide, suyo de ustedes.

Sobre los indies, snobs y demás basura

Marzo 21, 2007

A lo largo de mi no muy larga vida he tenido ocasión de conocer a gente de toda calaña y condición. He conocido a gente estupenda, gente despreciable, gente falsa, gente bruta, gente guapa y fea, etc. Siempre ha habido clases y estamentos sociales, pero dentro de esas clases hay submundos varios, diversos subgrupos organizados en torno a ideales y preferencias. Como no quiero ser prolijo, no voy a hablarles de todas las bandas que puedan existir, sino de dos que me causan especial estupor y a los que tengo una curiosa inquina: se trata de los indies y los snobs. Desmenucemos cada uno de ellos.

Indies: Esta es una tribu cada vez más numerosa, ya que son como los putos zombies, van contagiando unos a otros y se convierten en parte del grupo. Por sus pintas los conoceréis: su vestimenta se compone de camisetas de rayas, o del Che Guevara, o de La naranja mecánica, o de Jamaica, o de Taxi Driver o de cualquier soplapollez que ellos decidan que está a la última. Pueden llevar alguna chaquetilla ridícula, cual si fueran viejunas beatas y lo que más les gusta es ponerse cazadoras verdes con un escudo de Alemania en el hombro. Los pantalones pueden ser vaqueros o de mecánico, es decir, con bolsillos a la altura del fémur (con lo cómodo que es tenerlos a la altura del paquete). Eso sí, los pantalones siempre serán de tiro bajo, dejando algo de ropa interior a la vista, aunque nadie desee verla. El calzado se compondrá por zapatillas, que usar zapatos  es de viejos. Estas zapatillas deberán ser Converse, como no, aunque en su defecto unas Adidas con aspecto raído podrán solventar la papeleta. Entre las mujeres, se lleva mucho una minifalda estilo zebra con unos leotardos por debajo, no sea que se les vea el bujas.

En cuanto a su jeta, también es inconfundible. Suelen llevar el pelo desordenado, con el flequillo cosido a la frente y aspecto grasiento. No pueden faltar las gafas de pasta de color negro, incluso para los que no tienen una sola dioptría. Hay también opciones de que lleven algún piercing en ceja o labio, pero no es lo más frecuente.

Todo eso, en cuanto a su aspecto. Sus gustos han de ser variados, eclécticos y sobre todo, no comerciales, porque si no se les va a tomar por culo su filosofía. Les gusta mucho la música, pero sólo grupos que recomienden la Mondo Sonoro o la Rockdeluxe (dos de sus particulares Biblias, junto con el suplemento EP3 de El País). Así, formaciones como U2 o Coldplay serán consideradas bazofia porque llenan estadios. Ellos prefieren a Franz Ferdinand, Ryan Adams, Jarvis Cocker, Muse, Señor Chinarro, Charlotte Gainsbourg, Nacho Vegas, Wilco o Air, entre muchos otros. Ya que hablamos de música, no podemos olvidar sus grandes citas, a saber: el Festival Primavera, el FIB de Benicássim, el Wintercase, el Summercase y demás. Y es que los festivales en campas ubicadas donde Cristo dio las tres voces, son lo más cool ( a pesar de que allí van a mamarse y a ver si se la maman, como en cualquier verbena de pueblo).

En cuanto el cine, por supuesto abominan del cine comercial, que empobrece la mente. A ellos les gusta Sofía Coppola, Lars von Trier, Tim Burton, el cine oriental, el manga y anime, las adaptaciones de cómics de Frank Miller, etc.

 Pues más o menos he hecho una radiografía de estos personajes que pueblan nuestras ciudades y que cada vez fagocitan cual protozoo a todo lo que se les pone por delante. Si usted se descuida, quizá descubra un día que lo que le gusta ha sido postulado en el EP3 como lo más guay del momento, ya sea comer heces caninas o follarse cadáveres. Y es que una cosa esta clara PARA SER INDIE HAY QUE SER GUAY.

Como me he extendido mucho, dejo para otro artículo la descripción de los snobs, otro mundillo inquietante.

Se despide suyo de ustedes.

Presentación

Marzo 20, 2007

Unas palabras a modo de presentación.

En primer lugar a mi no me gustan los blogs, me parecen simples vehículos de onanismo, en los que cada uno se hace su gayola y lo echa todo para que con suerte les salpique al máximo de gente. Pero lo que finalmente ocurre es que sólo se ven salpicados los colegas de turno, a los que el autor ha dado la brasa previamente para que consulten sus pajuelas mentales.

 De cualquier modo así es la vida. Cada uno intenta ser lo que es y que alguien pueda interesarse por ello esperando lo mismo a cambio. Pero bueno, vamos a dejarnos de filosofía barata y al grano.

 El caso es que al final me he decidido a abrir este blog por dos grandes motivos: el aburrimiento al que me veo sometido en la actualidad y al deseo nunca satisfecho de poder ser columnista de prensa. Un servidor decidió, entre otros motivos, hacer la carrera de Periodismo para tratar de ser un Mariano José de Larra de nuestros días, ya ven ustedes como los sueños de adolescencia pueden antojarse con el tiempo una completa estupidez. A ver si con mis escritos mato la inactividad y sacio mi deseo de expresar mis opiniones sobre lo humano y lo divino.

 Eso sí, si ustedes pertenecen al submundo de los indies o snobs, más vale que se abstengan de leer lo que aquí se publique, pues habrá más de una puya a estos colectivos de mierda, y no será muy cercana al humor blanco. Posteriormente detallaré características de cada uno de ellos para que sepan diferenciarlos (igual usted es indie y no lo sabe, figúrese).

Lo dicho, aquí me declaro presentado ante todos y a ver si reúno las ganas para escribir a menudo, que mi vagancia es una fuerza de bastante peso.

Se despide, suyo de ustedes

Hello world!

Marzo 20, 2007

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