Archivo de Junio 2007

Confesiones sobre el porno IV

Junio 25, 2007

Vuelvo con ustedes para referirles un nuevo capítulo de este monográfico que estoy realizando sobre el cine de amor y mi especial implicación con él. En esta ocasión me gustaría tratar sobre ese tema tan gustoso para un servidor que es el amor de Safo. Para los no iniciados, la tal Safo era una poetisa de la Grecia clásica que dedicaba versos a amores lesbianos o lésbicos. Vamos, que la mujer ésta gustaba del pussy. De querencia entre rajuelas va el artículo de hoy.

A mi lo de las mujeres besándose siempre me ha llamado mucho la atención, del mismo modo que si lo hacen hombres. Como ya habré dicho, y si no lo digo ahora, en mi casa nunca me han hablado de sexo y aún menos de homosexualidad, así que estas manifestaciones me han descolocado bastante. Aún así, reconozco que lo de ver a dos niñas dándose el morro causaba en mí una impresión diferente que si lo hacían dos maromos. Yo el rollo lésbico lo descubrí con el porno, como tantas cosas. Esas mujeres de bandera chupándose con tanta fruición y metiéndose dedos y dildos varios en sus cavidades fueron enseñadas a mi vista de este modo y la perturbación que en mi suelen provocar me ha hecho un gran fan del subgénero.

De todos modos, con los años he ido puliendo el gusto y ya no me vale cualquier cosa. Hace años, dos hembras juntando un poco el morro y dándose un par de caricias me dejaban en estado cuasi eyaculatorio, pero los tiempos han cambiado. Hará cosa de un año y pico o así, no estoy seguro, descubrí gracias a la recomendación de un señor de un foro de DVD´s a otro señor llamado Viv Thomas. Este otro señor es director de películas de porno lésbico, con actrices de origen húngaro preferentemente, hasta aquí vamos bien. Uno ya estaba cansado de ver barbies siliconadas metiéndose aparatos enormes y haciendo unos orgasmos más falsos que Judas, necesitaba un incentivo y héte aquí que llegó.

Me bajé unos cuantos clips por Internet y madre mía, que bonito. Eran parte de una peli llamada “The Art of Kissing” y consistían en mujeres besándose durante largo rato, para después pasar a la acción. Aquí, como en muchos ámbitos, lo importante no era el fin, sino el camino. Contemplar durante diez minutos, a veces más, a dos mujeres dándose el morro con la convicción y ganas con lo que lo hacían estas me sacó de mis casillas. No había historia en estos pedazos, tampoco juguetes, sólo dos hembritas dándose placer con calma, pero sin pausa. Huelga decir que empecé a bajarme más cachos y la cosa se mantuvo muy bien, con muchas escenas en el mismo sentido. Nombres de actrices como Jo, Peaches, Lisa, Stella, Sandra, Eve, Vera,etc, forman parte de mi imaginario macoquero.

Esos cuerpos en perpetuo roce, esos ósculos húmedos y esas mujeres tan ricas le ponen a uno en el disparadero. Te das cuenta de como a través de algo tan simple, con grabaciones en plan mirón, sin filtros raros ni apenas cortes, dejando que la escena respire, se consigue en el público una reacción potente. Puedes ver la excitación de dos hembras que tras veinte minutos de magreo ininterrumpido, sin haberse rozado el pussy, están más perras que Lassie, con unos gemidos y unos estremecimientos que pa qué.

No seguiré por este camino que me pongo trempante. Comprenderán ustedes que el género lésbico sea uno de mis favoritos y mucho más si se hace como he relatado. Si ya ver a una tremendilla está bien, ver a dos montándoselo entre ellas está superior. Hay quien dice que es una mariconada simpatizar con esto, pero quizá la mariconada sea la necesidad de ver un rabo en acción. Pero bueno, son dos opiniones que nunca coincidirán.

Para rematar les diré que hay más mujeres que gustan de este tipo de escenas que de las que hay entre hombres, y es que estas hembras de Dios son todas unas bolleras en potencia, algunas más que otras. ¿Usted se pondría en ropa interior delante de un colega para que opine que tal le queda el modelito? Si la respuesta es sí, hagáselo mirar, pero entre mujeres es muy común. El otro día veía una noticia que hablaba sobre un estudio que estipulaba que una de las fantasías femeninas más repetidas era montárselo con una amiga o con otra chica. Ya ven.

En definitiva, que viva el subgénero lesbiano y que siga por muchos años, para solaz y deleite de los afligidos pajilleros. Y que las lesbianas se prodiguen más por la Rue, aún a costa de despertar los bajos instintos de un servidor.

Se despide, suyo de ustedes.

Perros marcianos, gatos venusianos

Junio 9, 2007

No se crean que me voy a hablarles de putas frikadas de mierda a tenor del título de este artículo. Hago un pequeño alto en el camino en mis confesiones sobre el porno para tratar un tema que últimamente me ronda la cabeza, las similitudes entre humanos y animales. Siempre se ha dicho que los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus y que los hombres son como los perros y las mujeres son como los gatos. En esto último creo a pies juntillas, si tenemos en cuenta las actitudes de ambos grupos. Vayamos por partes.

Los perros son animales fieles a su dueño, en cuanto cogen cariño a alguien no le abandonan nunca, se alegran ante la vista de su dueño y le defienden de todos aquellos que le quieren dañar, aún a costa de su vida.

Los gatos, por su parte, son inestables, poco dinámicos y cambian de parecer cuando les conviene. En ocasiones, rechazan los arrumacos de su dueño y llegan a ponerse de uñas. En ese sentido, pueden arrimarse durante horas a quien no les haga caso, a la espera de algún arrumaco (algo vivido por este cronista) y rechazar a los que van con buen talante a darles un  poco de afecto.

 ¿Qué les parece? ¿No creen verdaderamente que hombres y mujeres están bastante cerca de estos animales por su comportamiento emocional?. Bien es cierto que excepciones las hay en todos lados y hay mujeres que son como perros y hombres gatunos. Pero lo cierto es que la llamada lucha de sexos, que tanto juego dio en las puñeteras comedias del Hollywood clásico, se reduce a eso, a ser como perros y gatos.

Asi que señores, analicen a sus parejas y amistades y comprueben este razonamiento, ya verán si la cosa no coincide con lo aquí expuesto.

Se despide, suyo de ustedes.

Confesiones sobre el porno III

Junio 4, 2007

Bueno señores, tras una ausencia de unas semanitas vuelvo con todos ustedes a relatar mis experiencias en el amor (en el cine de amor, se entiende). Si no recuerdo mal, en mi anterior artículo les hablaba sobre mis escarceos con el porno, pero todavía no ha llegado el momento en el que yo me convertí en el pornógrafo que soy.

 Tras ver cintas eróticas a saco, incluidas toda la saga de Emmanuelle (las antiguas con la turbadora Sylvia Kristel y las nuevas, con la espantosa Krista Allen), por fin dí el salto al porno de verdad, al metisaca en condiciones, coño. Uno ya empezaba a estar cansado de ver pettings constantemente y se lanzó a ver penetración real.

 Me aboné a otro videoclub que sabía yo que había porno de verdad y alquilé mi primera peli. Se llamaba Brides & Bitches (para los que no chapurreen la lengua de Jane Austen, significa novias y zorras). En la peli descubrí a la que hoy día sigue siendo mi pornostar favorita: Michelle Wild. La vi en la tercera escena, montándose un bollo con otra tipa de buen ver. Me enamoré al momento de ese menudo pero voluptuoso cuerpo, con unas tetas de escándalo y una entrega a prueba de bombas. Algún día le dedicaré un articulito a esta húngara de postín.

Pero bueno, tras ver esa película (que conllevó las descargas oportunas) ya no quise volver a lo erótico festivo ni en pintura. Una vez probado esto para que volver atrás. Europa Central y del Este empezaron a ser lugares cada vez más apreciados por un servidor, por ser cantera de grandes mujeres y de grandes macocas surgidas por su influencia. Así a bote pronto se me ocurren algunos nombres de estas beldades.

Jane Darling, Petra Short, Angel Dark, Rita Faltoyano, Jessica Fiorentino, la citada Wild, Julie Silver, Dora Venter, Wanda Curtis, Sandra Iron, Monica Sweetheart, Sophie Evans o Silvia Lancome, son las que me vienen a la cabeza (ruego me perdonen las olvidadas. Si ustedes, pajilleros en potencia, no las conocen, búsquenlas en Internet o Mulavisión, por sus actos las conoceréis.

Corto por ahora, para otro día les seguiré contando más experiencias con esta variedad de cine tan pintoresca y tan útil para los que ansiamos carne de mujer caliente.

Se despide, suyo de ustedes.