Archivo de Diciembre 2007

Flirting & Squirting II

Diciembre 25, 2007

En estos momentos tan entrañables, que diría nuestro monarca, creo que ha llegado de ofrecer una nueva entega de las peripecias de Andresito, este antihéroe que en su anterior comparecencia dio tanto que hablar. Los comentarios de los habituales y de algún que otro visitante inesperado dejaron claro que su declaración de principios daba lugar a la controversia. Pues bien, nuevos sucesos han tenido lugar en su vida y de sus consecuencias damos cumplida referencia en las líneas que subsiguen.

Son las dos de la madrugada del día de Nochebuena. Tras una rutinaria celebración de esta festividad, Andresito sale a la calle a oxigenarse. La calle está desierta, nada que ver con la algarabía de unas horas antes, cuando los buscadores de sombras saciaban su apetito con alcohol en lugar de con sangre. Andresito era incapaz de creer el escaso respeto de la gente que acudía borracha a ver a su familia, un desprecio en toda regla, demostrando que sólo son capaces de aguantar el envite cuando dejan de ser ellos mismos.

La noche no es muy fría y Andresito va pertrechado como Dios manda. Las celebraciones, especialmente las navideñas, suelen provocarle el efecto contrario al deseado. La tristeza y la melancolía hacen presa de él, los fantasmas que vienen a atormentarle lo hacen en estas ocasiones. Algo similar suele pasar los domingos por la noche, cuando el recuerdo de toda la gente que ha salido de su vida y que nunca volverá acude a perturbarlo. Las malditas navidades siempre atizan con mayor fuerza esos recuerdos.

Andresito piensa en esa chica que ha conocido hace dos meses. Un buen día entró en su vida, se cruzó con ella por cuestiones laborales y ya no se fue de su mente. No era una beldad, pero sus facciones y proporciones corporales la convertían en un objetivo apetecible. Andresito decidió salir de su letargo y probar suerte, se presentó, le contó algunos detalles nimios de su vida y trató saber más de ella. Al principio la cosa parecía ir bien, la chica era maja y no parecía mirarle con malos ojos, por lo que Andresito empezó a cavilar. Podría ser ella la que estaba buscando, no era mal parecida y era capaz de articular razonamientos sin parecer imbécil, la cosa se ponía interesante. Consiguió hacerse con su número de móvil y hubo mensajes de por medio, con esa coletilla que a Andresito tanto le fastidiaba en las mujeres: “besos”. Maldita sea, qué se debe entresacar de esto, con qué grado de interés se puede medir esta coletilla. ¿Se ponía por simple hábito o por verdadero interés en dar ósculos al receptor del mensaje? Aunque proclive al cinismo, Andresito es un ingenuo y siempre está dispuesto a creer que podría ser la ocasión buena.

Así fueron pasando los días. La comunicación entre ambos era fluida y se permitía ciertas confianzas, como algunos roces inocentes, una mano de ella posándose un segundo en su brazo, algún puñetazo amistoso. También había lugar para hechos menos agradables,  pues los hombres siempre buscan la presa y Andresito no era el único que gustaba de la chica. Un señor de treintaymuchos con pinta de porrero vestido como uno de veintipocos o un clon de pelos puntiagudos y pinta de gilipollas eran otros de los predadores que rondaban a la hembra, sin que esta pareciera disgustarse por ello. Andresito salió de su ensoñación y pensó que quizá la cosa no iba por el cauce que el pergeñaba. La elementa sólo le encontraba simpático, como podría hacerlo con muchos otros, sólo era una muesca más en su revólver.

A partir de ahí, la relación se enfrió. La chica ya no acogía de tan buen grado los acercamientos de Andresito y no respondía a la mayoría de los intrascendentes mensajes de éste. Andresito no entendía nada, él no había hecho nada para que se produjera ese enfriamiento, por qué sucedía. Quizás la chica cansada de juguetear se buscaba a otro para tales menesteres, quizá pasaba una mala época y no estaba para chorradas o quizá se había dado cuenta de que estaba engañando platónicamente a un suspuesto novio. Maldición.

La cosa se complicó cuando la chica tuvo un nuevo cometido en su empresa y dejó de frecuentar los lugares en los que coincidía con Andresito. Dejó de responder a los mensajes y a las llamadas y el mutismo para con él se convirtió en la moneda de cambio. En medio de todo esto llegó la Navidad. Andresito ya lleva sin saber nada de ella tres semanas, por otros compañeros conoce que la chica está a lo suyo, en su trabajo como si nada. Su repentina indiferencia le da rabia y pena al mismo tiempo, no entiende el por qué de la nueva situación sin una sóla explicación. Se tiene que aguantar las ganas de llamar hasta que le responda, no quiere parecer un puto tarado, pero al mismo tiempo no le importaría hacerlo, pardiez.

En estas elucubraciones se halla Andresito cuando le viene a la cabeza ese párrafo de un artículo del gran Mariano José de Larra, que con su prosa tan certera como desesperanzada define su situación.

“…tú echas mano de tu corazón, y vas y lo arrojas a los pies de la primera que pasa, y no quieres que lo pise y lo lastime, y le entregas ese depósito sin conocerla. Confías tu tesoro a cualquiera por su linda cara, y crees porque quieres; y si mañana tu tesoro desaparece, llamas ladrón al depositario, debiendo llamarte imprudente y necio a tí mismo… Yo estoy ebrio de vino, es verdad; pero tú lo estás de deseos y de impotencia”.

El artículo al que pertenece este párrafo es el que Larra escribió con motivo de la Nochebuena de 1836, sólo unos meses antes de abrirse la tapa de los sesos. A Andresito le viene una desazón, no quiere acabar así, Larra dice verdad, pero no desea ese final. Sólo queda salir adelante, la chica se irá como ya lo han hecho otras. Lo de las llamadas es un comportamiento habitual en las de su sexo. Tus amigas y conocidas casi nunca te llaman y la mayoría de las veces no cogen tus llamadas ni te las devuelven, con lo que imagina una seudoextraña lo que hará. Luego te dicen que has estado perdido cuando ellas tampoco han hecho mucho esfuerzo en saber de ti, qué le vamos a hacer. Tampoco la vida en compañía es la panacea. La mayoría de las parejas nunca viven historias estilo Hollywood, la vida es dura y complicada y la alegría efímera, se mire como se mire.

Es hora de volver a casa y despejar estas cavilaciones nocturnas en la ciudad desierta. Una buena sesión de cine de amor te quitará la tontería de forma momentánea, estás condenado a ser un gregario en las relaciones. Siempre has de mover ficha para llegar a la gente, no eres de los que suscitan la atención, sino de los que han de pedirla. La de veces que tienes que callarte las cosas por el temor a perder a la gente a quien van dirigidas, alguna vez quisieras ser tú el que manda a la gente a la mierda. Como esa gente que hace desplantes de continuo, pero mantiene su capacidad de atracción, a diferencia tuya, que portándote con corrección y sin hacer nada, ya te rehúyen. Paciencia, la chica se irá, pero ya vendrán otras, seguiremos probando.

Para concluir este artículo, un servidor también quiere homenajear a Larra y dejar como últimas palabras las que él puso en el mencionado artículo de Nochebuena. “…la noche buena era pasada, y el mundo todo, a mis barbas, cuando hablaba de ella, la seguía llamando noche buena”.

Se despide, suyo de ustedes.

Milk Incorporated, música flamenca de la que uno gusta

Diciembre 3, 2007

Aunque es algo que no he manifestado mucho, a un servidor la música le interesa bastante. En este sentido, quiero dejar claro que para un servidor la música clásica es el Sol en torno al que giran los demás estilos. Para mi no hay nada como las melodías de maestros como Beethoven, Schubert, Chopin, Mozart o Bach, que escuchadas hoy día siguen produciendo las mismas sensaciones que el día en que fueron compuestas. Esto es algo que no puede decir de buena parte de la música que se ha producido con posterioridad. No obstante, no pienso caer en esnobismos zafios y les voy a hablar de un grupo musical que a un servidor le gusta mucho y que es de nuestros días. Estoy hablando de Milk Inc. (o Milk Incorporated, como era llamado en sus inicios).

Milk Inc. es un grupo dedicado a la música dance, un estilo que ha sido ninguneado por muchos tras su apropiamiento por los pastilleros y los descerebrados. La ruta del bacalao, Chimo Bayo y compañía tienen buena culpa de ello. A mi la música dance me parece ideal para las discotecas, mucho mejor que el popeo y los ridículos ritmos sudacas, lástima que para encontrar ambientes de este pelo tengas que irte a los antros frecuentados por los nengs de turno. Pero centrémonos.

Milk Inc. nació en 1996 como invento de Regi Penxten, un belga interesado por este estilo musical y su fusión con ritmos de los 80, con pinta de Backstreet Boy y dientes de caballo (lo que no le ha impedido convertirse en ídolo de jovencitas en sus latitudes). El primer single fue “La Vache”, realizado con su compatriota Nikki Van Lierop, junto a la cual también pergeñó ”Free your mind”. Con estos temas obtuvieron cierta resonancia en su país, además de Inglaterra o Francia. Al poco tiempo, Nikkie dejó la formación para centrarse en otro proyecto musical. Tras el breve paso de una tal Sofie Winters que apenas ocupa un pie de página en las biografías del grupo por su escasa trascendencia y carácter efímero, llegó Ann Vervoort, la primera vocalista de relevancia.

Con Vervoort, Penxten sacó a la luz temas como “Inside of me”, “In my eyes”, “Promise” u “Oceans”. Todas estas canciones estuvieron incluidas en el primer disco del grupo, llamado “Apocalypse Cow”. A partir de ahí, Milk Inc. empezó a sonar en las pistas de baile de muchos lugares de Europa, donde hay más consumo de música dance (en España por aquel entonces teníamos a gente como Chayanne, Ricky Martin o Raúl, ay que pena de país). Los Milk Inc. se gastaban entonces una imagen de perroflauta elegante. Ambos lucían rastas en su cabeza y un aire desaliñado, pero vestidos en plan pijo.

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Viajamos a mayo de 2000. Milk Inc. acaba de publicar “Walk on Water”, otro de sus clásicos instantáneos y su fama sigue in crescendo. Pero entonces Ann Vervoort abandona el grupo para fundar una compañía discográfica en Ibiza junto a su novio. Durante unos meses la incertidumbre se cernirá sobre el grupo, que se había quedado sin cantante. Fue cuando entró en escena Linda Mertens, una jovencita de 22 años que había bailado muchas veces en la disco las canciones de la formación y que tras acabar el instituto se había dedicado a la peluquería. Ella fue la elegida entre un grupo de candidatas para ser la nueva vocalista junto a Regi Penxten. Mertens empezó desde abajo, ya que en los shows de Milk Inc. ella jugó un papel secundario en sus inicios. Mientras Penxten componía y animaba el ambiente, Mertens se limitaba a mostrar su estupendo físico y a hacer playback, pues sólo usaba su voz en las grabaciones ya que aún carecía de la formación vocal necesaria para aguantar el envite de los directos. El look de ambos era de lo más poligonero: mientras Penxten había cambiado las rastas por la melena y el chándal, Mertens tenía el pelo con mechas rojas y vestía cual Jenny de extrarradio.

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No obstante, la sociedad dio sus frutos y en 2001 el grupo siguió el imparable camino que ya se intuía. De aquel año son otros temas conocidos como “Livin´ a lie”, “Never again” y una regrabación de “Walk on water”, cuyo videoclip fue el primero en el que apareció la deliciosa Linda. Tano el éxito popular como los premios se convirtieron en la tónica habitual para la formación.  Desde aquel entonces Penxten y Mertens se han convertido en uno de los dúos más populares del llamado eurodance, dejándonos a los amantes del género un buen puñado de piezas de lo más disfrutable. Ahora puedo recordar “Sleepwalker”, “Breath without you”, “Blind”, “No Angel”, “Go to hell” o “I Don´t care”. Lo cierto es que no recuerdo un tema suyo que no me guste. Además con el tiempo han desterrado su imagen poligonera por otra más corriente, digo yo que para tratar de llegar a un sector más amplio de público (y Linda está más guapa así, para que nos vamos a engañar).

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Y así nos plantamos en el año 2006, en el que el grupo completa sus primeros 10 años de existencia. Llega el momento de dar el salto para Linda Mertens, que hasta entonces casi siempre hacía playbacks en directo. Mertens ha dejado muy patente su capacidad de despertar deseos impuros en el personal en casi todos los videoclips (veánse “Sleepwalker” o “I don´t care”). Su baja estatura no le impide tener una buena delantera y trasera, con un aire de chica normal que te puedes cruzar en la calle y que le ha granjeado tantos admiradores (entre los que me incluyo). Durante meses ha afinado su voz para dar el do de pecho en un concierto que abarrotará el Palacio de Deportes de Amberes. Como no podía ser de otro modo, la cita es todo un éxito y Mertens lo hace de fábula durante las dos horas del espectáculo. Yo recomiendo a los interesados que se pillen el DVD del concierto (aunque por aquí no se ha editado) o lo consigan por otros métodos, ejem. La cosa no tiene desperdicio, no señor.

Así que uno mismo propio como seguidor del grupo ya estaba intrigado por verles en directo y héte aquí que la suerte se puso de mi favor. Allá por julio de este año tenía quince días libres en el trabajo y me iba a dar un viaje por los Países Bajos, pues Budapest (uno de mis destinos soñados, ustedes deducirán por qué) me salía muy caro para cuando lo quise mirar. Casulamente vi que los Milk Inc. iban a actuar en el “Gentse Feesten” (las fiestas patronales de Gante, muy recomendables por cierto). Ni corto ni perezoso hice coincidir el viaje para la actuación y uno de los días que pasé allí fui a verlos. El concierto era en la plaza de la catedral de San Bavón, si no me equivoco donde bautizaron a Carlos V. Lo cierto es que la expresión “marco incomparable” le viene que ni pintado a ese emplazamiento. La actuación se me hizo corta, pues apenas superó la hora y media, pero como era gratis y tenía la opción de ver en acción a Mertens y Penxten, mereció muy mucho la pena. El directo estuvo a la altura de las circunstancias y la entrada era libre por ser plaza pública, así que miel sobre hojuelas.

En los últimos meses la actividad de Milk Inc. no ha cesado. Han sacado dos nuevos temas, llamados “Sunrise” y “Tonight”, que como no podía ser de otro modo, ya se han convertido en dos nuevos hits. Habrá a quien le parezca muy deplorable lo que yo llamo coloquialmente ”tecno guarro” y que Milk Inc. sólo es puro pachún para colgados, pero a mí me parece que está muy bien. Sus letras de amor y desamor, con ese tono triste que dan siempre las voces femeninas en la música dance, por fiestera que sea la canción, así como la química entre los dos integrantes de su grupo (que muchas veces han desmentido una posible relación alegando que ellos se tratan como hermanos, quién sabe si habrá habido tomate, que estos protestantes van muy sueltos en temas de amol) y el tono pegadizo de sus melodías les convierten en un producto la mar de disfrutable.

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Yo por de pronto ya estoy esperando que empiece a circular por ahí la grabación de los tres conciertos seguidos que ofrecieron a finales de septiembre en Amberes, todos ellos con lleno absoluto. Y es que a estos flamencos (que aunque sean belgas estos son de Flandes, es decir no son católicos ni hablan francés, sino neerlandés) les queda cuerda para rato y aquí hay uno que seguirá disfrutando de esta música flamenca sin palmas ni quejíos. Si a ustedes les interesa, en el Youtube encontrarán bastante material sobre ellos. Mientras tanto, sus fans en España esperamos que algún día hagan alguna actuación en condiciones por estos lares, que aquí sólo han venido en ocasiones a discotecas del Levante para deleite de unos pelo cenicero que ni saben quiénes son (y poco les importa, no crean).

Se despide, suyo de ustedes.