Personajes inolvidables de los chistes patrios: con nosotros, Carpanta

Para empezar este año 2008 quisiera hablar de uno de los temas que más suele entusiasmarme: los tebeos. Ahora está de moda decir que lees cómics y novelas gráficas, pues los putos indies han fagocitado el hábito, faltaría más. Además hay que llamarlos así, “cómics” o “novelas gráficas”, que lo de tebeos le da un aire menos guay a la cosa. Yo cuando me los compraba a puñados siendo un chavalín los llamaba “chistes” y la verdad es que es el nombre que más me sigue gustando, así que a partir de ahora hablaremos de chistes.

Antes que nada he de decir que de pequeño un servidor leyó sobre todo chistes de la Editorial Bruguera. Así que Mortadelo, Filemón, El Botones Sacarino, Zipi, Zape, Petra, La Panda, Los 5 amiguetes, Pepe Gotera y Otilio o Segis y Olivio, entre muchas de las creaciones que amparó esta gloriosa institución, han formado parte de mi crecimiento (quién sabe si para bien o para mal). Pero de todos estos, quiero destacar a uno que siempre me ha provocado un singular aprecio y que es el objeto de este artículo. Su nombre es Carpanta.

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Corría el año 1947 cuando la revista “Pulgarcito” publicó la primera historieta de un personaje que hacía uso en su nombre de una hipérbole fisiológica. El diccionario de la RAE denomina como Carpanta al acceso de hambre violenta, y es que es ese el principal rasgo identificativo del personaje, su búsqueda incansable del bocado alimenticio. Carpanta es un ser que es viva imagen de la España de la posguerra, malviviendo debajo de un puente y pasándolas canutas para encontrar comida. Carpanta no tiene familia ni trabajo y la única persona con la que mantiene una cierta convivencia es con Protasio, un hombre alto y gordo que pasa por ser su amigo, pero que curiosamente es el que mayores trastadas le hace.

Ya el vestuario de estos dos personajes denota claramente sus capacidades y posibilidades. Mientras que el enclenque Carpanta viste una americana raída, una camiseta de rayas horizontales, pajarita, cuellos altos, sombrero carcomido y luce barba de tres días, el orondo Protasio podría ser su contrario. Viste un elegante traje azul, luce una corbata al estilo de los potentados y lleva bigotillo y boina. Quién sabe si su autor, el genial José Escobar (algún día le dedicaré un artículo, que se lo merece de sobra) quiso introducir de forma sibilina una crítica a la sociedad franquista. Las mentes retorcidas podrían sonsacar que Protasio es símbolo de la España oficial, vestida de azul, con bigotillo estilo Caudillo, bien alimentada y algo rijosa y trampera, mientras que Carpanta con sus rayas rojas y negras, su aspecto desvalido y su hambre eterna es la España que cayó en la Guerra Civil y que sufre el expolio de los ganadores. Quién sabe si esta era la intención de su autor o es una interpretación casual.

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De cualquier modo, ya Carpanta estuvo en el punto de mira de la censura de entonces. A finales de los años cincuenta, la serie escobariana estuvo a punto de ser cancelada por la mala imagen social que daban estas historietas, con una importante carga de amargura detrás de la anécdota divertida. El toque de atención vino dado por contravenir el lema que decía “en la España de Franco nadie pasa hambre”, algo con lo que Carpanta no parecía estar muy de acuerdo. Por otra parte, la popularidad de las tiras de Carpanta fue tan grande que hubo gente que llegó a mandar donativos a la redacción de “Pulgarcito” para que el personaje pudiera comer. Incluso a principios de la década de los 60 llegó a hacerse una serie televisiva sobre el eterno hambriento.

¿Y qué se puede deducir de las historias de Carpanta? Aparte de las conclusiones ya mencionadas, Carpanta es un personaje que entronca con la herencia cultural española. Sus penurias y sus deseos de lograr comida como meta principal han sido un tema recurrente en las artes de nuestro país, como demuestran sin ir más lejos las novelas picarescas del Siglo de Oro. Asimismo, la visión tragicómica de la vida siempre ha sido otro de los referentes del pensar patrio. Aunque sus argumentos sean de carácter bufonesco y grotesco, la moraleja final es la misma en casi todas las ocasiones, pues Carpanta se queda sin comer. Si llega a hacerlo, la comida está en mal estado o es de plástico, de hecho la mayoría de sus finales se componen de huidas y lamentaciones tras fallar en su objetivo. Como no podía ser de otro modo, el estoicismo está muy presente en la obra, con un Carpanta que pese a las dificultades y las zancadillas de la sociedad sigue intentando una y otra vez cumplir su deseo: meterse entre pecho y espalda un buen pollo asado.

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Por todo esto es por lo que considero que Carpanta es una lectura muy recomendable para todas las edades. A los niños les gustará por las situaciones chispeantes que tienen lugar (además, como en mi caso, les incitará el gusto por ciertos alimentos tradicionales que siempre persigue Carpanta. He de reconocer que mucho de mi actual apego por los garbanzos con chorizo o los huevos fritos con jamón viene de las lecturas de sus aventuras). A los más adultos también puede convencerles ese mensaje más profundo que oculta, que la vida es una complicación y un traspiés tras otro, pero no tenemos otra cosa que seguir luchando. Un servidor ha de reconocer que aún gustándome mucho de pequeño, los chistes de Carpanta en particular y de Escobar en general me parecen aún mejores con más edad a mis espaldas. Creo que tienen muchas más lecturas sobre la sociedad de su tiempo que “Mortadelo y Filemón”, sin ser tan obvio su mensaje a diferencia de lo que suele proponer Ibáñez.

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Así pues, un momento para el recuerdo de Escobar y Carpanta. A ver si otro día me atrevo con los Zipi y Zape, que los gemelos Zapatilla también pueden dar mucho de sí. Qué tiempos aquellos cuando se podían conseguir chistes de Bruguera en cualquier kiosko de este país. Ay la maldita nostalgia, siempre tocando las narices.

 Se despide, suyo de ustedes.

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4 comentarios to “Personajes inolvidables de los chistes patrios: con nosotros, Carpanta”

  1. laudrey Says:

    Yo también le tengo un especial aprecio a Carpanta. Es uno de esos personajes cuyas historias siempre apetecen en los tebeos que reúnen diversos autores. De esos cuya página nunca volvería sin leerlo. Cosa que no me ocurre con todos.

    Me parece interesantísima la lectura social que propones con el personaje. Y creo que si Escobar no la buscó (que yo creo que sí), igualmente nos sirve como espejo de esas injustas situaciones.

    Entiendo muy bien lo que dices de la comida cuando lees Carpanta. A mí me pasa con los pollos asados. Nada más apetecible que un pollo de esos que vendían en las calles escobarianas (qué entrañables) y que nuestro antihéroe jamás lograba echarse al gaznate.

    Me has dejado alucinado con lo de la serie sobre él. ¿De TV? No tenía ni idea :O A ver si al menos no hacen una peli ridícula al estilo de la de Mortadelo…

    ¿Y realmente mandaban donativos para él a la editorial? No sé si reírme o sentir pena por esa gente…

    Qué guay tu artículo, sigamos reivindicando los TEBEOS de Bruguera, con los que crecimos, con los que aprendimos vocabulario, que nos acompañaron en la cama en enfermedades (al menos a mí) y que incluso nos dieron ganas de mover el bigote, jajaja

  2. lasaga Says:

    Genial el personaje. Estoy de acuerdo en eso de que hay una lectura mucho más seria en Escobar que en el gran Ibáñez. También siempre me ha dao por pensar que la variedad y originalidad de sus personajes es mayor, sin embargo siempre he sido más de Mortadelo y Filemón.
    Así todo Carpanta es uno de mis personajes preferidos de los chistes de Bruguera.
    Añado una puntualización al texto sobre el no pasar hambre en la España franquista. Y todo se debia a que censuraron la palabra HAMBRE y de ahí que Escobar la tuviese que cambiar por “apetito”, sin duda otro de los aciertos involuntarios de la censura, ya que me parece que queda más irónico y original.

    Una pequeña decepción fue descubrir la comparación de nuestro personaje con un antecedente yanqui de la época de la hambrura plasmado tambien en los tebeos con quien guarda más de una similitud: http://i88.photobucket.com/albums/k168/eraceman/IMG_0339.jpg

  3. historietas Says:

    Señores. No se si lo saben, pero este año, por octubre, se celebra el centenario del nacimiento de Escobar. Para el de Geroge Remí, los Belgas y franceses han revolucionado el planeta, pero a estas alturas, aún no se de nadie que haya movido un dedo por nuestr “abuelo” de la historieta española.
    Por mi parte intentaré hacer algo en mi programa: historietaspodcast.com

  4. J.Rovira Says:

    Hola, soy Jaume Rovira, el autor de Segis y Olivio que se citan al principio, y que casualmente he venido a parar a este Blog. Felicito al autor por este magnífico articulo. Creo que no se ha hecho suficiente justicia a este fenomenal personaje que es Carpanta, quizás porque está ligado a una época que todo el mundo tenía ganas de olvidar con demasiada rapidez. Yo cuando conocí a Escobar a finales de los 60, este personaje ya comenzaba a estar desfasado en el sentido que para los niños de la época, el concepto de pasar hambre ya no era comprendido como lo habia sido en la década anterior. Para mi Carpanta es de los mejores personajes de este gran maestro, hombre genial y polifacético, y desde luego estoy de acuerdo con “historietas”, en que habría que hacer algo para conmemorar el centenario de su nacimiento. De todas formas, hay un homenaje permanente en los corazones de miles de lectores que disfrutamos de sus historietas, estoy seguro.
    Saludos a todos.

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