La brava: Jodie Foster toma el relevo de Travis Bickle

Hace ahora mismo 31 años llegó a nuestras pantallas una película llamada “Taxi Driver”, de la que si ustedes son fieles seguidores de este rincón ya sabrán que es una de mis películas de cabecera. Un gran tratado sobre los efectos devastadores de la soledad en un personaje un pelín zumbado de por sí. Pero esta magnífica cinta no es el objeto del artículo, sino una de sus intérpretes. Estamos hablando de Jodie Foster.

Jodie Foster es una mujer que ahora tiene 45 años, pero que lleva más de 30 apareciendo en películas. Su primera aparición sonada fue en la película de Martin Scorsese, interpretando a una adolescente que buscaba en la prostitución un modo de libertad. Cuando aparece en la vida de Travis, el protagonista, este tomará como uno de sus objetivos vitales liberar a la chica de las garras de su pérfido proxeneta (o quizás no tanto). Su estupenda interpretación le valió una nominación al Oscar y su puesta de largo como estrella. Tal fue su repercusión que años después un perturbado trató de asesinar al presidente Reagan en un acto de amor hacia ella.

El caso es que la chica prometía. No había cumplido los 30 años y ya tenía dos Oscar en el bolsillo, gracias a “Acusados” y “El silencio de los corderos”. Pasado el tiempo se convirtió en madre de dos churumbeles sin padre conocido (la versión más  aceptada es que ella es bollera y la inseminación artificial hizo el resto), dirigió películas y asentóse como una de las estrellas de Hollywood.

Y mi principal objetivo en este artículo es constatar su último filme “La extraña que hay en ti”, que acaba de llegar a nuestras pantallas. Su trama es simple: una mujer en apariencia feliz pierde a su novio por la paliza que le dan unos macarras. A partir de ahí, la pena inicial se trocará en deseo de venganza. Este argumento recuerda bastante a las pelis de justiciero urbano que Charles Bronson protagonizó en los 70, sólo que aquí se le intenta dar una mayor profundidad, aunque sólo sea porque el personaje principal es una mujer.

Hay que decir que la primera media hora del filme es para echar a correr de la sala. La sucesión de tópicos y sentimentalismo barato se me hizo de lo más indigesta. Gracias a Dios, la cosa empieza a andar a partir de ahí, cuando la prota decide hacerse a la calle para quitarse el miedo de encima a base de furia. Desde ese momento, la mujer, armada con una pistola se quitará de encima a toda la escoria social. Ello incluye a negros, sudacas y basura blanca. No obstante, las dudas llegarán a ella, ¿realmente hace el bien o es una delincuente más?

En ese momento entra en escena un policía negro, que investigará las muertes que la mujer deja tras de sí. Por otra parte, llegará a contactar con la mujer, pero sin saber que ella es la que limpia las calles de basura. La relación entre ambos se estrechará, pero la mujer deberá decidir si quiere olvidarlo todo o seguir adelante con su “vendetta”.

Hay que reconocer que la peli tiene su punto, pasado ese bache inicial. Resulta curioso ver a la Foster en un papel con tantas similaridades con el de Travis Bickle, con homenajes incluidos (la protagonista llega a increparse a si misma en un espejo, una voz en off nos deja al descubierto parte de sus pensamientos). Aunque no nos engañemos, la cosa no resulta tan encomiable como la que dibujó el trío Scorsese-Schrader-De Niro. Jodie Foster está como casi siempre, decente, pero sin apabullar. Aunque no me parece una gran actriz, hay que reconocer que tiene su mérito que una mujer tan canija como ella pueda resultar críeble siempre en personajes de carácter duro. El policía negro está interpretado por Terrence Howard, que hace un gran papel y establece una buena química con Foster. Por su parte, el irlandés Neil Jordan (un director de prestigio que a mí nunca me ha llamado mucho la atención) dirige la cinta con brío aunque sin grandes alardes, tomándosela como un encargo que le permita hacer cosas más personales en su país natal.

Hay quien ha acusado a la película (“The brave one” es su título original) de dar un mensaje fascista, de hacer apología de la venganza y tal, algo con lo que disiento. Creo que el film aporta visiones contrapuestas como para que cada uno saque sus propias conclusiones, no como en los filmes de Mel Gibson. De todos modos, para ellos siempre quedarán las manipuladoras películas de Ken Loach y las que tratan a la guerra civil española como una lucha entre republicanos angelicales y franquistas demoníacos. A mí me pareció bastante decente, aunque se queda bastante lejos de la profundidad de “Taxi Driver”. Si les interesa por ahí se puede ver.

Se despide, suyo de ustedes.

3 comentarios to “La brava: Jodie Foster toma el relevo de Travis Bickle”

  1. laudrey Says:

    Jodie Foster, una de las grandes actuales, aunque empezara con la sobrevalorada “Taxi driver”. Seguro que en esta peli se lo curra también, aunque no me llama demasiado.

  2. lasaga Says:

    Tiene mu wena pinta, suena a Walter Hill…
    que gran descubrimiento hizo Martin con esa niña en esa gran pelicula del taxista bizarro

  3. laudrey Says:

    ¿Qué tal la vuelta a la rutina?

    ¿Por qué si leíste mi blog no te manifestaste?

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