Sobre cine, leyes, piratería y demás zarandajas

Últimamente les he hablado de cine español y cine en general y ciertas cosas que he visto y leído por ahí me impulsan a hacerlo de nuevo. Resulta que la cadena de multicines Ábaco ha anunciado suspensión de pagos a causa de los malos rendimientos económicos que le hace atravesar la creciente desbandada del público de sus salas. Se habla de que la piratería está ocasionando un grave perjuicio al cine, porque la gente sólo se baja películas de Internet, que los equipos de Home Cinema hacen que la gente se quede en su casa viendo las pelis con calma. También se comenta que si de ir al cine te compras palomitas, sumado a los 5 o 6 euros de la entrada, te sale por una pasta gansa. Y los hay que dicen que no van al cine porque las películas que se hacen son una mierda. Bien, vayamos por partes.

Hará cosa de diez años más o menos, ir al cine podía costar el equivalente a 2 o 3 euros y otro tanto los comestibles y bebestibles que uno quisera adquirir. El coste de la vida y la inflación del euro han hecho que la cosa se doble. No obstante, el cine costaba diez pesetas en la época de “Paquito el ferrolano”, así que tampoco vamos a llevarnos las manos a la cabeza. La creencia de que las películas de hoy día son malas es propia de snobs y críticos aburridos de su trabajo. Si repasáramos las cintas estrenadas en 1951, por citar un año al azar, no eran todas obras maestras. La gente que piratea es muy probable que no vaya al cine de todas maneras, pues lo mismo les da ver una que otra. Los equipos de Home Cinema valen su dineros y comprar DVD´s cuesta 5 euros en el mejor de los casos.

Así pues, todo es un tema de prioridades. Yo no me gastaría 5 euros en una copa de garrafón un sábado noche para acabar más malo que la tiña en un rincón. Ni tampoco voy a comprar DVD´s de forma compulsiva, para verlos sólo una vez (y el que diga que los ve casi todos varias veces miente cual bellaco o tiene una vida social muy pobre). Tampoco voy a gastarme 6 euros en palomitas y pepe cola, pudiendo pillarlas por poco más de un euro en un supermercado. Y sí, me bajo algunas películas, pero son filmes no estrenados por aquí o ya estrenados que me apetece conservar un tiempo (hasta que el cine de amor prevalece).

Por eso, muchas de estas quejas a mí me parece que tienen fácil solución. Si usted no quiere ir al cine, porque le da lo mismo estar ahí que en su casa viendo telecomedias españolas, no le eche la culpa al empedrado. A usted no le gusta el cine y punto, jamás en su vida verá una película que se salga de determinados cánones y tampoco le importa demasiado, tiene otras preocupaciones vitales. Amigo, es usted un insustancial, y si quiere saber más sobre usted consulte un artículo que les dediqué hace no mucho en este blog.

Yo acudo al cine casi siempre una vez por semana desde hace unos diez años, y como mis gastos no son muy copiosos, me da un poco igual que suban las entradas. Lo que me jode es la caterva de gente insustancial que van a tocar los huevos. Los niñatos que van a hacer el tonto porque están en la edad, las parejas con cara de aburridos desde los anuncios (ese hastío vital, señores) o los solitarios perturbados que no dejan de toser o de moverse o de tintinear sus llaves o de taconear, todos ellos son fauna humana fácilmente reconocible. Con todo, me gusta llegar allí, sentarme donde me parezca bien, ver los trailers y la película y marcharme tal cual o afectado por lo que he visto. Me gusta el cine y el ir al cine y pienso seguir haciéndolo mientras tenga recursos para hacerlo.

Cambiando un poco el tercio, en estos días también se habla de la futura Ley del Cine, que todavía ha de ser aprobada por el Congreso de los Diputados.  Esta ley exigiría que las televisiones invirtiesen un poquito más en cine español, que las salas proyectasen una cuota determinada de pelis españolas y algo he oído de gravar las pelis dobladas. Los multicines y las televisiones saben que casi nunca van a hecer negocio con una peli española y por ello critican la medida. En las multisalas siempre tendrá más tirón “Piratas 20: Johny Depp encula a Orlando Bloom al fin” que casi cualquier film español. Las televisiones no quieren dejar escapar su dinero para invertir por fuerza en nuestra cinematografía, que saben que eso se va por la borda.

Desde el cine español se dice que Hollywood invade las salas. Pero lo que no saben es que hay un montón de filmes yanquis que aquí nunca llegan, de carácter independiente y que tampoco vería nadie, por otro lado. Así pues, hagamos elegir a la audiencia entre Johny Depp o el pajillero intelectualoide de Julio Médem, yo me abstendría en ese caso. Lo que queda claro es que aquí cada perro se lame su cipote, todos tienen sus razones y sus errores, pero a mí lo que de verdad me gustaría es que hubiese tábula rasa y se acabara con el doblaje. Aunque cualquiera les toca un pelo a los del ramo, que tan bien montado lo tienen, o a esos tontos voluntarios que no van al cine para leer (y sin ir al cine tampoco lo hacen, oigan).

Por último quiero acabar este artículo haciendo referencia a dos películas que he visto en los últimos días y que han suspuesto una decepción y una grata sorpresa. La decepción ha sido “Promesas del Este”, el último trabajo del otrora interesante David Cronenberg. Película plana y sin alma sobre la mafia rusa, con un final simplemente ridículo. Se deja ver y está bien hecha, pero lo que está bien para un Brett Ratner, sabe a muy poco para ser Cronenberg. El bizarrismo y humor negro de antaño se han perdido, en favor del sentimentalismo y la corrección política. És difícil que volvamos a ver algo como “Crash” o “Scanners” si se califican de obra maestra obras menores como esta.

Por contra, la sorpresa ha sido “Historia de un crimen”, inspirada en la vida de Truman Capote a la hora de pergeñar su “A sangre fría”. Ya había otra peli muy reciente sobre el tema, que es bastante inferior a todos los niveles respecto a esta que les comento. Grandes interpretaciones, sobre todo de Toby Jones como Capote y de Sandra Bullock (quién lo diría), como Harper Lee. Para el que quiera que le hablen sobre amor, dolor o vampirismo artístico, tiene aquí una buena muestra. Muy buen filme de Douglas McGrath, que se quita la espina de la mediocre adaptación de mi querida “Emma”. Véanla.

Y hasta aquí la disgresión cinéfila de hoy.

Se despide, suyo de ustedes.

3 comentarios to “Sobre cine, leyes, piratería y demás zarandajas”

  1. laudrey Says:

    Tengo que alzar la voz (es un decir) por quienes adoramos el cine y el ir al cine, como tú, pero consideramos un robo su precio y optamos por el “pirateo” y el “cine en casa”.

    Y no me gasto ese dinero en bebidas repulsivas ni me da igual una peli que otra. En mi caso (por ahora, no digo que la cosa no cambie con el tiempo), ir al cine es un lujo que me permito en contadas ocasiones.

  2. laudrey Says:

    Jejeje ya conocía a Enjuto. Me hace mucha gracia, así como el programa entero (genial la parodia a Dustin Diamond, o el Marcial y su cuñado el de “te lo dijeee” o la Paris Hilton Reyes y hasta las piezas que hacen cambiar de sección), me gusta más que “La hora chanante” (lo poco que ví que nos pusísteis en casa de Fer)

    ¿Has visto “A la hora señalada” o “De repente, un extraño? Es que yo sí, y para comentarlas.

  3. lasaga Says:

    Pues que les den pol culo, yo no pienso pagar tanta pasta por una peli que puedo ver tranquilamente en casa y por mucho menos money. Está claro que no es lo mismo que verla en pantalla grande pero es un abuso y robo.

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