La pérdida como algo inevitable

Hoy les voy a hablar de algo que a todos nos ha pasado y si a alguien no le ha sucedido debería hacérselo mirar. La pérdida, ese sentimiento tan familiar es lo que traigo entre manos para hoy. En cualquier momento la pérdida está sobrevolando nuestra existencia y nadie puede abstraerse a ella, ya que la vida es pérdida inevitable. Nos pongamos como nos pongamos siempre nos perdemos algo.

Cuando eres un recién nacido hay un momento que dejas la teta materna y pasas al biberón. Eso de sacar leche de la mama de una mujer no volverá a producirse, a menos que seas un sórdido de la vida. Cuando eres pequeño, los Reyes Magos dejan de existir un día, cuando se descubre la verdad de su procedencia. Con una cierta edad se pierde la virginidad, con más edad (salvo los frikis irredentos) se pierde el pelo o la figura juvenil y finalmente se pierde la vida. La existencia es un perder constante, pues estos casos son unos pocos de todas los extravíos que llegamos a sufrir.

Fue en la película “Dejá Vu” donde oí una frase que comparto al cien por cien. Por mucho que tratemos de mantener a las personas o las cosas, éstas se van tarde o temprano. Y ni más ni menos es la pura verdad, oigan. Véase a esa gente feliz, inconscientes de que aquello o aquellos que les hacen felices desaparecerán. Evidentemente, no es cuestión de pensar constantemente en ello, pues seríamos unos amargados sin remedio, pero tampoco conviene olvidarlo. Hay gente que olvida la frágil línea que separa la felicidad de la desdicha y cuando caen en esta última se hunden irremediablemente. No señor, hay que tirar hacia delante, que otras cosas vendrán (y también se irán)

Ante la pérdida hay un sentimiento que me parece hipócrita y que no comparto en absoluto, aunque mucha gente sí. Los hay que cuando pierden a algo o alguien se fustigan con el hecho de no haber disfrutado más o haber prestado más atención a esa persona o cosa. Al fin y al cabo eso es pura autoindulgencia, un pensamiento que desarrollas para consolarte, pero sabes que si sguieras teniendo eso no le prestarías la mínima atención y que te importa un huevo. Pero ya digo que nunca se está preparado para la pérdida.

Hay un claro ejemplo en la gente que derrama lagrimones por la muerte de un ser querido al que no hacían ni puñetero caso y se lo reprochan, pero de seguir vivo pasarían igualmente de él. Sólo le echan de menos una vez muerto. Creo que hay que tener claro a quien quieres prestar atención y a quien no para no caer en lamentos farisaicos. Todo es ponerse.

Aún me acuerdo a este respecto del caso de una chica que trabajaba en una empresa en la que yo estuve haciendo unas prácticas de verano y que estaba todo el día a lo suyo pasando del mundo. El verano se acabó y todos los becarios nos fuimos a la porra. Pues bien, el día de la despedida la chica que les digo tenía los ojos llorosos al ver que todos nos íbamos de allí. Ganas me dieron de decirle: “has tenido tres puñeteros meses para tratar con nosotros y no lo has hecho. Pues ahora no me salgas con lágrimas de cocodrilo”. Es como la gente que dice que te llamará o que querrá verte y que son conscientes de que nunca piensan hacerlo, pero serán los primeros en lamentar tu marcha.

Un servidor actuó así durante muchos años y grandes disgustos y sinsabores me proporcionó, pero tras sobreponerme al mayor de todos ellos, decidí que no pensaba lamentar ninguna pérdida más. Como he dicho, las cosas vienen y van y no hay que llorar por perder lo que no nos interesa. Si no le prestaste atención en su momento, ajo y agua. Si perdiste algo querido, puedes recordar los buenos momentos, pero lo hecho hecho está. Aunque la nostalgia es otro sentimiento potente y difícil de vencer, pero eso ya es otra historia.

Se despide, suyo de ustedes.

2 comentarios to “La pérdida como algo inevitable”

  1. laudrey Says:

    Deivid: sólo puedo decir ¡amén!

  2. lasaga Says:

    Interesante cuando te pones reflexivo

    Descojone brutal con: sacar leche de la mama de una mujer no volverá a producirse, a menos que seas un sórdido de la vida

    y: Con una cierta edad se pierde la virginidad, con más edad (salvo los frikis irredentos)

    Quizás habría que poner en orden la cabeza de cada uno ¿no?

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