La niebla: Darabont y King vuelven a unir sus fuerzas para bien

Si hace unos días les hablaba de cine hoy quiero hacerlo de nuevo. Entonces les comentaba las excelencias de la última película de Sidney Lumet, ahora les quiero contar la grata impresión que me ha causado “La niebla”, la enésima adaptación al cine de un relato del prolífico Stephen King a cargo de uno de sus más fieles seguidores como es el realizador Frank Darabont.

Frank Darabont nació en 1959 en un campo de refugiados en Francia. Hijo de húngaros que habían emigrado de su país tras la revolución de 1956 y de las garras del comunismo, muy pronto se fue con su familia a los Estados Unidos, donde acabaría convirtiéndose en director de cine. Su primera experincia con Stephen King llegó a principios de los años 80, cuando el autor le cedió por un dólar los derechos de uno de sus relatos para realizar un cortometraje llamado “Dollar Baby”. Lo cierto es que el escritor de Maine siempre ha declarado que no le importa ceder sus derechos por una cantidad simbólica a jóvenes autores si le ofrecen una propuesta interesante.

A lo largo de la década de los 80, Darabont se dedicaría a colaborar en guiones para películas como “Pesadilla en Elm Street 3”, “El terror no tiene forma” o “La Mosca II”. Ya en 1990, dirigió “Enterrado vivo”, su primer largometraje, al que le seguiría su primer éxito, “Cadena Perpetua”. Once años después volvió a adaptar una obra de Stephen King, ambientada en un entorno carcelario, un tanto alejada de sus habituales propuestas de terror. Esta película es una de esas que suele gustar a todo Dios, ya sean cinéfilos, cinéfagos, indies, snobs o insustanciales y como no podía ser de otro modo tuvo siete nominaciones a los Oscar, de los que no logró ninguno.

Su siguiente trabajo fue otra adaptación del Stephen King carcelario con elementos fantásticos ambientada en los años 30. “La milla verde” ya tuvo menos parabienes que la anterior aproximación, no obstante consiguió 4 nominaciones a los Oscar, sin tampoco tener mucho que llevarse a la boca. Posteriormente, quiso rizar el rizo y quitarse de encima el sambenito de los dramas entre rejas y se calzó “The Majestic”. Esta cinta es tan aburrida y tan pastelosa en su pretendido homenaje a Frank Capra que casi la he borrado en su totalidad de mi cabeza. Lo único que recuerdo es a Jim Carrey y Martin Landau haciendo el tonto por ahí y dando risa de forma involuntaria.

A raíz de este despropósito mi confianza en Darabont cayó muchos enteros. Durante estos años, lo más destacado en lo que se ha metido el realizador ha sido la escritura del guión de la última aventura. A tenor de los nombres que han llegado a participar sin éxito, podemos hablar de un cometido que deja a los trabajos de Hércules a la altura del betún, y es que George Lucas cuando se pone es muy tocapelotas. Después de descartar el trabajo de M. Night Shyamalan, Darabont pasó más de un año elaborando la nueva historia. Para él no era nada nuevo, pues ya había colaborado en la serie “Las aventuras del joven Indiana Jones”, pero la cosa no fue bien. A Spielberg le gustó el borrador presentado, pero no así a tito Lucas, que como álma mater de la saga vetó el contenido y no hubo más que hablar. En este estado de frustración, que ha sido manifestado públicamente en diversas entrevistas, Darabont quiso volver a terreno conocido y se dedicó nuevamente a llevar a la gran pantalla a su admirado Stephen King.

En esta ocasión, el relato elegido fue “La niebla”, un escrito que King había publicado junto con otras historias en un mismo volumen en los años 80. Aquí quiero hacer un breve intervalo para detenerme en Stephen King, un hombre cuyo nombre está asociado al terror en el inconsciente colectivo. Nacido en un pueblo del estado de Maine en 1947, King tuvo desde muy pequeño una gran pasión por la escritura, que para él siempre ha sido una forma de exorcizar sus propios miedos a muchas cosas. Publicada en 1974, su primera novela se titulaba “Carrie” y casi de inmediato se llevó al cine de la mano de Brian de Palma. Desde entonces comenzó la intensa relación de King y el cine, compitiendo con el mismísimo William Shakespeare por ser el escritor en inglés más adaptado de la historia con más de 40 versiones cinematográficas hasta la fecha (ahí están entre muchas otras “El resplandor”, “Creepshow”, “Cujo”, “La zona muerta” o “Misery”). De hecho, él mismo llegó a hacer sus pinitos como director en la cinta “La rebelión de las máquinas”. Desde que fuera atropellado en 1999 por un coche su actividad literaria se ha reducido considerablemente, aunque sigue publicando con frecuencia.

En esta ocasión “La niebla” nos presenta la historia de una serie de personas de un pueblecito yanqui de esos que tanto le gustan a King y que se ven inmersas en un suceso de difícil explicación. Cuando muchos de ellos se encuentran en el supermercado realizando la compra diaria, una densa niebla invade la población y deciden encerrarse ante la sospecha de que algo maligno se esconde tras el fenómeno. A raíz de este punto de partida, esta gente se verá inmersa en diversas situaciones de lucha contra lo desconocido y contra ellos mismos (y es que como dice uno de los personajes en un momento del filme, deja a dos personas encerradas en una habitación y pronto empezarán a pegarse).

He de reconocer que la cinta me sorprendió gratamente. Acostumbrado a ver en varias ocasiones versiones explotation de los relatos de King, aquí nos hallamos con una película que no cae en efectismos musicales para tratar de asustar a toda costa y que opta más por perturbar al espectador a través de las actitudes de algunos de los personajes y de las escasas apariciones de los monstruos de turno. Mención aparte merece el final, que lejos de suponer un remanso de tranquilidad para los protagonistas resulta cruel y descorazonador. He leído por ahí que el propio Darabont cambió el final original para ofrecer otro más oscuro (de hecho su idea inicial era rodar la peli en blanco y negro, como los clásicos de antaño. Algo he oído de que para el DVD habrá versión sin colorear), será que aún estaba dolido con tito Lucas y se desahogó así contra la humanidad. Vamos, que no estamos ante la clásica película que da lugar a hacerse unas cervezas con los colegas al salir de la proyección.

Así pues, película muy recomendable con buenas interpretaciones de su reparto ( y ya me sorprende cuando el protagonista es el inefable Thomas Jane, visto en “obras maestras” de la historia del cine como “Deep blue sea”, “El cazador de sueños” o “El castigador”). Aunque no se confundan, que tampoco nos hallamos ante un peliculón imprescindible, también hay algunos puntos negros. Por ejemplo, Darabont nunca ha sido muy amigo de la sutilidad en la caracterización de los personajes, así que en esta ocasión tira por el trazo grueso como suele ser habitual en su cine. En este sentido hay que destacar a Marcia Gay Harden en su rol de fanática religiosa, que está de lo más ostiable (y cuando por fin le dan su merecido no pocos aplauden en la sala). No obstante, son algunos fallos menores en una película más destinada a convertirse en producto de culto que comercial, por esa desazón que produce en el espectador.

Así que ya saben, si les apetece pasar un rato perturbador sin posiblidad de redención (no se enamoren de ninguno de los personajes, que aquí las buenas acciones no suelen tener premio) vayan a ver esta niebla del llamado maestro del terror (y del que yo nunca he leído un sólo párrafo y tampoco me siento muy tentado pese a todo). Ya me dirán.

Se despide, suyo de ustedes.

2 comentarios to “La niebla: Darabont y King vuelven a unir sus fuerzas para bien”

  1. lasaga Says:

    Pues si, una de las mejores pelis que se han hecho sobre King. Gracias por la invitación a videarla. Me ha gustao mucho. Sobre todo el pájaro arrancando y comiendo carne.
    Y los gritos ladrillescos tampoco se quedaban cortos.
    No tengo mucho que comentar más que alabarla

  2. laudrey Says:

    Me fascinan las películas en las que un grupo de personas muy diferentes se quedan encerradas en un mismo sitio, basándose todo el argumento en las diferentes relaciones personales, sociales e incluso políticas y religiosas que se establecen entre ellos, cuando se transforma el orden habitual. Me parece uno de los planteamientos de partida más interesantes que pueden existir en un relato. Y esta peli lo tiene. Y encima salen tentáculos. Potencial suficiente para convertirse en una de mis favoritas.

    Pasé miedo pero también satisfacción, porque se disfruta mucho. No sólo por la adrenalina que se desprende (mucha en mi caso), sino también por los diálogos. Confirmo que soy fan del subgénero “adaptaciones cinematográficas de las novelas de King”. Me ENCANTAN “Creepshow” (especialmente la 2), “Misery”, “It”, “La milla verde”, “Cadena perpetua” y segura que alguna otra que me dejo por ahí.

    Gracias por la invitación, fue una verdadera gozada verla en pantalla grande y en buena compañía, con bukake batidero en el bolso inclusive.

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