De Berlín a Praga, pasando por Dresde. Crónica de un viaje

Tras unas semanas de inactividad debido a un magnífico período vacacional y la frustración provocada por la vuelta al trabajo en un mes en el que este país está en hibernación, retomo los escritos en este blog refiriéndome a un viaje que llevé a cabo en las últimas vacaciones. Las localidades alemanas de Berlín y Dresde y la checa Praga fueron los destinos escogidos por un servidor para seguir conociendo la vieja Europa.

Tras un vuelo marcado por el alto nivel de familias con niños (muchos de ellos muy pequeños y que por supuesto animaron el viaje con follones y lloriqueos varios) pudimos llegar mal que bien al aeropuerto berlinés de Tegel, procedentes de Madrid. Como yo de alemán no entiendo ni papa ni tampoco estoy muy por la labor, traté de entenderme en inglés con la información del aeródromo y de este modo pude enterarme de que un autobús salía de allí y me dejaba bastante cerca de mi hotel de destino. Tras un viaje de 20 minutos y un billete de 2,10 euros (que por lo que se vé, allí todo el transporte público vale igual, ya sea bus o metro), conseguí arribar a mi lugar de destino.

Fíjense como son las casualidades de la vida que fui a coincidir en el distrito de Schoneberg, que a primera vista no dice nada, pero que es el barrio gay de la capital alemana. Diversos bares con la bandera arcoiris y tiendas de antiguedades forman el paisaje habitual en cualquiera de las calles de este barrio, con algunos negocios más curiosos como tiendas donde se venden artículos relacionados con el sadomasoquismo y saunas para disfrute homosexual. Asimismo, no era extraño encontrarse con hombres de 50 y tantos años cogidos de la mano, algo chocante, pues quieras que no siempre se relaciona más el rollo gay con la juventud, no se suelen ver homosexuales de esas edades mostrando su amor en público.

m_112

Yo tuve además, la curiosa casualidad de tener mi hotel al lado de un hotel llamado directamente “Gay hostel”, que digo yo que sólo admitirá a gente de esa tendencia sexual a juzgar por su nombre. Luego me quieren hablar de igualdad, cuando se quieren buscar estos distintivos. De hecho, considero que tener un barrio mayoritariamente gay también es bastante aislante, suena a guetto reservado a un tipo de gente, nada más excluyente que eso. Pero bueno, no irritemos a los defensores de lo políticamente correcto, esa nueva forma de dictadura contra todo lo que se salga de lo aceptado.

Arthotel_Connection_Gay_Hotel-Berlin

Una vez instalado en mi receptáculo, me decidí a dar mi primer paseo por la ciudad, aunque ya eran las siete y pico de la tarde y como buenos europeos, los alemanes se empezaban a recoger. Aún así, pude transitar por Kurfurstendamm, una céntrica avenida llena de tiendas y centros comerciales, que allí el que compra es que no quiere (yo como considero ridículo perder el poco tiempo del que dispones para mirar artilugios que puedes encontrar en cualquier sitio, pues ni me acerqué a los escaparates).

kurfurstendamm01

De esa calle, pasé a la paralela de Kurfurstenstrasse, que me deparó otra bizarra sorpresa. Esta calle, aunque amplia y alargada (como la mayoría de vías berlinesas) tenía la característica de que las prostitutas callejeras la tenían como cuartel general. De pronto empecé a vislumbrar a meretrices a ambos lados de la carretera, a la espera de que algún conductor con ganas de mambo las recogiera, en un número que parecía aquello una escena de “Los pájaros”. Yo era el único peatón por esa calle, y aunque las putas no es que precisamente me aterroricen, me dejó un poco descolocado verlas aparecer tan de golpe y en tan alto número. No creo que hubiera coches suficientes para recogerlas a todas. Una incluso trató de ofrecerme sus servicios, pero en cuanto se dirigió a mi la dije que no, que esos asuntos hay que hacerlos en terreno conocido por si acaso, que luego te deparan sorpresas desagradables.

prostitution-ap

El caso es que la noche caía y como en esos lugares se recogen pronto, decidí irme a cenar. El lugar escogido fue un restaurante italiano cercano a la “Kaiser Wilhelm Gedachtniskirche”, Iglesia edificada por orden del kaiser Guillermo II y ubicada en el Centro de Berlín Oeste (antiguo Berlín Occidental), que sufrió los bombardeos de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial. A estos bombardeos sólo sobrevivió una gran torre que ha sido conservada sin restaurar para recordar las consecuencias de la guerra. La verdad es que ver una construcción de este tipo hecha una lástima, medio destruida y vacía por dentro, es un testimonio bastante elocuente de lo que representa una guerra para el patrimonio.

kaiser-wilhelm-memorial

Con esa vista me dispuse a cenar una pizza de esas de tamaño natural, mientras en el hilo musical sonaban baladas de Julio Iglesias, la siguiente igual que la anterior. Pongan atención a este tema, porque la música de ambiente en los establecimientos hosteleros seguirá dando que hablar en esta crónica. Me volví dando un paseo al hotel y aprecié que el barrio estaba bastante más tranquilo que por la tarde, aunque algunos pubs de luces de neón ya habían abierto sus puertas para disfrute de los más fiesteros. Yo estaba cansado de tanto viaje y me fui a dormir aunque apenas era medianoche, pero estos hábitos de vida tan tempraneros le acaban contagiando a uno.

 Lo peor del hotel, como de casi todos los que he transitado por Europa, es su falta de una celosía que evite la entrada de claridad en la habitación. En estos países tienen la costumbre de levantarse al alba y por ello ni usan persianas ni tampoco unas cortinas muy gruesas, con lo cual estás servido. En este caso, a las 5 de la mañana ya había una claridad en la habitación que parecía mediodía, que aunque te vuelvas a dormir te despiertas todo el rato y ya no se descansa a gusto.

curtains

Con todo ello, me levanté a eso de las 9 y tras desayunar, me fui a aprovechar el día recorriendo, con la ayuda de mis piernas y del transporte público, todo lo que pudiera de la capital alemana. El trayecto dio comienzo en la Postdamer Platz, una espectacular plaza de grandes edificios acristalados y algunas edificaciones cercanas que recuerdan al “Metrópolis” de Fritz Lang, que es todo un placer para la vista. Este ha sido uno de los muchos emplazamientos berlineses que ha sido renovado en los últimos años y que ya no se parecen en nada a su origen. Potsdamer Platz, como el resto de la ciudad, se vio sometida al bombardeo aliado durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, lo que llevó a la casi total destrucción de las edificaciones del sitio.

Potsdamer+Platz+-+Landmarking+2

Tras la ocupación de la ciudad por parte de los aliados, la Potsdamer Platz quedó en el área donde se dividían los protectorados soviético y norteamericano. Con la construcción del Muro, que la cruzaba en su sector oeste, quedó en una tierra de nadie inutilizable y no fue reconstruida, pese a estar muy próxima a la principal avenida comercial de Berlín Este. Tras la caída del muro los berlineses se dieron a la tarea de rehabilitar Potsdamer Platz, lo que consiguieron en el transcurso de menos de una década (que si algo tienen los alemanes en general es una gran disciplina y capacidad de sacrificio, sólo así puede explicarse que tras perder dos guerras mundiales sigan siendo una de las potencias de Europa, no podemos decir lo mismo de nuestro país).

berlhist6

De la Postdamer Platz me fui paseando hasta la zona donde se encuentran varias edificaciones de gran prestigio. En primer lugar observé el Memorial del Holocausto, un parque con bloques de hormigón de desigual altura, en el que si bajas al centro te hallas en una suerte de laberinto. Otro ejemplo de homenaje del arte contemporáneo a catástrofes antiguas, algo muy típico de Berlín.

P1000014

Una construcción clásica que ha sabido aguantar los embates bélicos es la Puerta de Brandenburgo, situada a escasos metros de este memorial. Este es uno de los monumentos (como el acueducto de Segovia) que de tanto usarse a la imagen pública impresionan menos al verse in situ. Construida a finales del siglo XVIII imitando los antiguos templos griegos, la Puerta de Brandenburgo fue también un símbolo del Berlín dividido por el Muro, quedando en tierra de nadie y representando la entrada al Berlín este y oeste, según se viera.

133berlin

Por allí cerca también se encuentra el Reichstag, sede del Parlamento alemán, construido en 1894 siguiendo un estilo neorrenacentista. En 1933 fue víctima de un incendio provocado cuya autoría no llegó a esclarecerse del todo, pero se insinúa que fueron los propios nazis quienes lo hicieron para lograr una justificación a la aprobación de leyes que penalizaran todo lo que se saliera de sus normas. Al final de la Segunda Guerra Mundial, fue escenario de cruentos combates y resultó seriamente dañado, llegando a perder su cúpula. En los 60 se realizaron las reformas más urgentes y el aspecto que tiene en la actualidad lo adquirió durante unas obras en los años 90, con la cúpula ya restaurada en cristal, responsabilidad del arquitecto británico Norman Foster (el del Metro de Bilbao).

reichstag

Desde allí me dirigí de nuevo a la Puerta de Brandenburgo para encarar Unter den Linden, el principal bulevar de la ciudad. Comienza en la plaza de París y se extiende durante casi 2 kilómetros hasta Alexanderplatz, uno de los centros neurálgicos del antiguo Berlín Este. Numerosas tiendas de consumibles y souvenirs quedan a la vista del paseante, así como numerosos edificios de estilo neoclásico, en una amplia avenida típicamente germánica que te hace transportarte al siglo XIX. Un bonito paseo.

unter_den_linden

Tras este periplo, arribé a la Alexanderplatz, una plaza que también ha cambiado su fisonomía con el paso de los años y que ahora se caracteriza por su diseño modernista, con estructuras de envergadura, como el Fernsehturm, la torre de televisión más alta de la Unión Europea. En la misma Alexanderplatzse encuentran ubicados, entre otros, el Forum Hotel Berlín, el edificio más alto de la ciudad, y el Reloj Mundial, una gran estructura de metal que rota permanentemente y muestra la hora de todo el mundo. Asimismo, hay una exposición con fotografías y textos en varios idiomas, que narran el nacimiento de las dos Alemanias, el Muro y los conflictos que supuso, así como la posterior reunificación.

alexanderplatz 02

Entre tanto andar y que ya iba siendo hora, decidí que ya era momento de tomar un buen refrigerio para encarar la tarde y ya que estaba en Alemania, habría que probar esos platos típicos germanos. Pero como veo que me estoy alargando y aún queda mucho por relatar, pongo aquí el punto y seguido con la promesa de seguir narrándoles detalles en futuras entregas a no mucho tardar.

Se despide, suyo de ustedes.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: