Kevin Smith, el eterno adolescente II

Otro de los monográficos en los que les debía una mayor profundización era el dedicado al realizador estadounidense Kevin Smith, al que dediqué una primera entrega en el mes de julio del pasado año (adonde pueden acudir si consultan el archivo de este blog). Si el anterior artículo terminaba refiriéndome a “Dogma”, ahora continúo con su primera cinta en este siglo XXI, “Jay y Bob el Silencioso contraatacan” en 2001.

“Jay y Bob el Silencioso contraatacan” es el homenaje que Smith realiza a los dos personajes más reconocibles de su filmografía, en lo que es un filme que es su particular “Ocho y medio” (sus referencias a “Star Wars”, con apariciones de Mark Hamill y Carrie Fisher y a otras de sus películas, con apariciones de algunos de sus propios personajes, además de algunos cameos de famosos de Hollywood, como Ben Affleck, Matt Damon, Wes Craven o Gus van Sant entre otros). La trama narra el viaje de Jay (Jason Mewes) y Bob (el propio Smith), que se dirigen a Hollywood para sabotear el proyecto de trasladar al cine el cómic “Bluntman y Chronic”, inspirado en sus figuras. Durante el camino irán encontrándose con una serie de bizarros personajes y viviendo situaciones tan disparatadas como hilarantes.

La película en sí no es ninguna maravilla, aunque supone la vuelta de Smith a un terreno en el que se mueve con más comodidad que en la fallida sátira religiosa que realizó en “Dogma”. El humor chocarrero, el desenfado, el guiño cultural a los que crecieron en los 80 y a los seguidores de su obra, son las notas predominantes de una cinta divertida aunque olvidable.

Por esta época, Kevin Smith también se dedicó a dejar su firma en proyectos más breves como “The flying car”, un cortometraje que narra una pequeña aventura de Dante y Randal, los protagonistas de “Clerks”, además de un par de incursiones musicales como un documental sobre Prince que nunca llegó a ver la luz y un segmento del Concierto de Nueva York que se realizó en homenaje a las víctimas del 11-S. Asimismo, produjo una versión animada de la citada “Clerks” que duró sólo 6 capítulos y también ofició como productor en “Vulgar” (protagonizada por Brian O´Halloran, uno de los protagonistas de “Clerks”) y “Now you know” (el debut en la dirección de Jeff Anderson, el otro protagonista), además de una pequeña aparición como actor en “Daredevil”.

Otro de sus proyectos destacados por esta época es la gira por varios campus universitarios de Estados Unidos para hablar sobre sus películas, sus fuentes de inspiración y cosas diversas de la vida que le preguntan los estudiantes. De hecho, no es raro encontrar vídeos en Youtube en los que sale Smith hablando sobre cómo conoció a su mujer o soltando puyas a Tim Burton, con el que tuvo sus más y su menos por un guión de “Superman” que Burton deploró abiertamente. Todas sus apariciones se encuentran reunidas en la colección “An evening with Kevin Smith”, publicada en DVD en 2002, aunque como ya digo, por Internet se hayan sus momentos más sonados.

El bueno de Smith decidió dar un nuevo rumbo a su carrera. Él mismo declaró que ya se encontraba un poco cansado de Jay y Bob el Silencioso y optó por dar una vuelta de tuerca a sus habituales producciones de humor friki y desenfadado. El proyecto en cuestión se llamó “Jersey girl”, en la que ha sido la película que ha recibido la peor aceptación crítica y comercial de su carrera. La historia trata sobre Ollie Trinke (Ben Affleck), un hombre casado que vive en Nueva York y trabaja en una firma de publicidad. Cuando todo parecía ir bien, su esposa Gertrude (Jennifer López)  fallece, dejándole una niña recién nacida. Dificultado por tener que criar a su hija él solo, se ve obligado a llevarla a una presentación donde iban a dar un premio a Will Smith, pero todo sale mal y termina siendo despedido. Sin saber qué hacer, vuelve a casa de su padre en Nueva Jersey, pidiéndole ayuda por unos meses, pero la situación termina convirtiéndose en definitiva. Pasan los años y una noche acude con su hija a un videoclub para alquilar una película. Allí conoce a Maya (Liv Tyler), la encargada de la tienda, y poco a poco irá surgiendo entre ellos una relación especial. Sin embargo, Ollie se muestra reacio a volver a involucrar a alguien en su vida y la de su hija, por temor a una nueva pérdida.

Esta película vino marcada en primer lugar por las controversias de sus protagonistas. Por aquel entonces Ben Affleck y Jennifer López vivían el romance más famoso de Hollywood (inmortalizado en aquel ridículo diminutivo de “Bennifer”) y eran portada de revistas del corazón y medios sensacionalistas, lo que hacía que en muchos ámbitos no se les tomara en serio. No sé hasta que punto Smith tuvo intenciones irónicas a la hora de cargarse al personaje de la López en los primeros minutos del filme, quizá siendo un preámbulo de lo que vendría en la vida real con la ruptura de la pareja poco tiempo después. De cualquier modo, ambos se ganaron sendas nominaciones a los Razzies a la peor actuación.

No obstante, el prinicipal defecto de la película viene por parte del propio Smith, que demuestra una vez más ser un eterno adolescente y confunde la ternura y la emoción con puerilidad y sensiblería barata. La falta de madurez a la hora de plantear una historia más dramática de lo habitual le lleva a caer en lo primario a la hora de mostrar emociones y se queda en una serie de tópicos que al espectador le saben a poco. Con todo ello, se puede salvar la actuación de la niña Raquel Castro, como la hija de Affleck, la de George Carlin como su padre y de Liv Tyler como la simpática encargada del videoclub, tan adorable como suele (escuchar a la suave voz de esta mujer en VO no tiene precio).

A raíz de este fracaso, Kevin Smith se tomó una temporada alejado de los platós, dedicándose a la crianza de su hija Harley Quinn (fue su paternidad la que le motivó a hacer “Jersey girl”) y se dio cuenta de que posiblemente era mejor no salirse de lo que se esperaba de él, quizá porque era lo que mejor se le daba. Así fue como se gestó la secuela de “Clerks”. “Clerks 2” era un regreso en toda línea a los orígenes de su director, que tras el fracaso de un proyecto con el que quería dar un nuevo rumbo a su carrera tuvo que recular y volver a lo bueno conocido. La cinta repesca las andanzas de Dante (Brian O´Halloran) y Randal (Jeff Anderson), que tras ver como se quema la tienda de 24 horas en la que trabajan se tienen que buscar la vida como dependientes en un restaurante de comida rápida.  Lo malo es que ambos ya no son unos veinteañeros y el tiempo pasa para ellos sin que parezcan haber encontrado su camino vital.

Para aquellos que somos fans de los trabajos más gamberros de Smith, esta secuela es un feliz regreso a las inquietudes de su director. Las referencias a Star Wars (con una hilarante secuencia en la que se ponen de relevancia las virtudes de la saga de Lucas sobre la de “El señor de los anillos”), los personajes freaks (vuelven Jay y Bob el Silencioso y se incorpora Elías, un compañero de trabajo de Dante y Randal que es un “nerd” en toda regla), los cameos (esta vez son Ben Affleck y Jason Lee los que aparecen brevemente) y las subtramas erótico- amorosas (con Dante dudando entre su novia formal y su compañera de trabajo interpretada por una atractiva Rosario Dawson). Con todo ello, nos hallamos ante una película bastante divertida y en la que Smith desliza, conscientemente o no, alguna pincelada sobre su propia situación en la industria a través de la que viven sus personajes. Los años pasan por Dante y Randal y siguen en la misma situación, incapaces de salir de ella aunque quieran, algo que es similar para un director condenado a hacer siempre la misma película.

El caso es que Smith volvió a recuperar el calor de sus fans con esta cinta y aprovechó para encadenar una actividad frenética, apareciendo en un breve papel como actor en “La jungla 4.0” junto a Bruce Willis y dirigiendo el episodio piloto de la serie televisiva “Reaper”, además de volver a explotar su faceta de showman por Londres o Toronto para explicar los entresijos de su cine y su forma de ver la vida, acompañado esta vez por personajes cercanos como Jason Mewes (el actor que hace de Jay, amigo de Smith), su mujer y su hija. Estas comparecencias fueron editadas en DVD en el recopilatorio “An evening with Kevin Smith 2: Evening harder”.

Pero héte aquí que el director volvió a venirse arriba y decidió dar un pequeño paso hacia adelante, filmando una película que reuniera sus inquietudes habituales con sus ansias de llegar a algo más, de lo que nació “¿Hacemos una porno?”. La película narra la historia de Zack (Seth Rogen) y Miri (Elizabeth Banks), dos amigos del instituto que sobreviven en trabajos de escaso fuste y que un día se encuentran sin dinero para pagar el piso en el que viven. A través de un antiguo compañero de clase se darán cuenta de que la pornografía da mucho dinero y por ello ambos se involucrarán en la realización de una película erótico- festiva con imprevisibles resultados.

En “¿Hacemos una porno?” Smith vuelve a demostrar una vez más las virtudes y los defectos de su filmografía. A su acierto a la hora de tratar personajes estrafalarios, diálogos ingeniosos y situaciones descacharrantes se suma su falta de tino cuando quiere ponerse más trascendente, cayendo en lo pasteloso y echando a perder las mejores partes de la película. Los clásicos de Smith como Jason Mewes, Jeff Anderson o su mujer Jennifer están presentes en el reparto en pequeños papeles secundarios, aunque el protagonismo esta vez es para dos actores de la “factoría Apatow” (“Virgen a los 40”, “Lío embarazoso” y demás) como son Seth Rogen y Elizabeth Banks, que mantienen una imposible relación de colegueo hasta que en un momento dado se dan cuenta de que hay algo más. Smith demuestra su perpetua adolescencia en su inocente gamberrismo (el tema daba para mucho más y he visto películas convencionales mucho menos tímidas a la hora de mostrar desnudos) y en su relato simple de las mujeres, que o bien hablan y se comportan como los hombres o son neuróticas y quisquillosas, sin ninguno de los múltiples matices intermedios que componen la condición femenina. No es que pretenda hacer un alegato feminista, pero los retratos de la mujer nunca han sido el punto fuerte del realizador.

De este modo “¿Hacemos una porno?” es un filme muy irregular, mucho menos gamberro de lo que podría haber sido  y con un toque sentimental que tampoco acaba de convencer. Como curiosidad, cabe reseñar que esta vez Smith traslada la acción de su Nueva Jersey natal al nevado y gris Pittsburgh, un decorado igualmente valido para tratar las ilusiones y decepciones de una generación.

La película tampoco consiguió convencer a crítica y público y recibió una tibia acogida, como pasa siempre que Smith quiere salirse del guión que parece haber sido escrito para él. No obstante, el realizador ha querido tocar un género nuevo para él en su siguiente filme, de próximo estreno en todo el mundo, “Vaya par de polis”. Viendo el trailer de su nueva cinta, Smith parece querer rendir homenaje a las “buddy movies” que hicieron furor en los 80, en las que se mezclaba a dos personajes contrapuestos en la investigación de una trama policial (como “48 horas” o “Arma letal”). En esta ocasión, Bruce Willis y Tracy Morgan son los protagonistas, el circunspecto y el vacilón. Estaremos pendientes de ver que tal sale esa mezcla de acción y comedia, en la que Kevin Smith no está detrás del guión por vez primera en su carrera.

Aparte de su trayectoria como director, lo último que sabemos de Smith es que fue expulsado de un avión debido a que por su gordura ocupaba más de un asiento y sólo tenía un billete, con lo que impedía el acomodamiento de sus vecinos pasajeros. Huelga decir que Smith ha puesto el grito en el cielo contra la compañía aérea y una denuncia en los juzgados, aunque lo mismo ahora le entra la obsesión por adelgazar y termina como Peter Jackson (un antiguo orondo que ahora está cuasi anoréxico). Cosas que pasan.

Y aquí concluye este monográfico sobre Kevin Smith, un director irregular y que resulta más interesante cuando es fiel a su esencia, como creador de situaciones estrafalarias y diálogos ingeniosos con referencias sexuales y de carácter freak. Vocero de una juventud que ha crecido con Star Wars y las comedias de John Hughes (no en vano hay muchas reminiscencias de la obra del difunto creador de “El club de los cinco” en la filmografía de Smith) y que mantiene ese espíritu adolescente de lograr una vida mejor.

Se despide, suyo de ustedes.

Una respuesta to “Kevin Smith, el eterno adolescente II”

  1. lasaga Says:

    Buen monográfico, deberías hacerlo más a menudo y dar más bombo a este blog enlazando con alguno otro.

    Tengo aún pendiente la última peli de Smith, a ver si la veo.

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